miércoles, 1 de febrero de 2012

Hoy es la festividad de San Cecilio, patrón de Granada

Fenómeno sorprendente y de árdua solución, es el olvido en que los granadinos tienen á su Patrón San Cecilio; siendo contadas las personas que llevan su nombre y exígua la devoción hacia el primer predicador del Evangelio en esta comarca. Remóntase el culto tributado á nuestro Padre en la Fé, á la época visigoda como lo atestiguan los Breviarios y Martirologios de aquel tiempo y singularmente el Calendario de Raví Ben-Said (siglo IX); debiéndose á la piedad de aquellos fieles la creación de la Ermita en el Realejo que lleva su nombre, elevada á Parroquia después de la Reconquista. La pequeña Iglesia tuvo el singular privilegio de conservarse abierta durante la invasión agarena; y esa circunstancia -en que se repara poco- no deja de ser elocuente, pues cuando el fanatismo de los árabes les inducía á destruir los templos católicos y á perseguir á los cristianos, cosa es que maravilla, ver á la tímida y pequeña grey agruparse en torno de la imagen de Cecilio, á Cristo dentro del Sagrario, fortaleciéndola con santas inspiraciones, al sacerdote elevando sus plegarias al Cielo y la lámpara, símbolo de la fé cristiana ardiendo sin intermisión.Preciso es confesar que, á despecho de los invasores, enemigos de la Cruz, el Santo Obispo quiso continuar el ejercicio de su paternal amor y de su autoridad apostólica, en este suelo regado con su sangre, y mantener al pié de los muros de la Alhambra, convertida en oasis de liviandad y de impúdicos amores, enhiesto el estandarte Sagrado que había de ondear triunfante en las torres de la Vela, ocho siglos después.Pero donde se demuestra por manera admirable la amorosa solicitud que siempre tuvo por Granada, es en el descubrimiento de sus venerandas reliquias y de sus compañeros mártires, ocurrido en las cavernas del Monte Ilipulitano en 1595. Este transcendental suceso -que fué nuevo diamante engastado en la corona de la unidad religiosa, labrada por los Reyes Católicos- inspiró la creación de un Santuario y colegio, modelo de comunidades, que ha conservado viva la devoción á nuestro primer Prelado, incólume el honor del Sacerdocio y ardiente la llama de las letras granadinas. Dios quiso confirmar la verdad de la invención del cuerpo de San Cecilio, en el testimonio de insignes milagros que se hallan ejecutoriados en el archivo Sacro-montano. Los huesos de los confesores de la fé, humillados por los tiranos, saltaron de regocijo al destaparse providencialmente las seculares catacumbas, donde resonaba todavía el fatídico nombre de Nerón; y la bienhechora influencia, que puso la divina gracia en los cuerpos quemados, no solo transcendió al territorio de Iliberis, sino á las demás provincias andaluzas.Aun no había comenzado la fabrica de la Iglesia y casa de los canónigos -pues se hallaban concentrados el fervor y la piedad en las devotas criptas- cuando Sevilla se vió invadida de asoladora peste que venía causando extragos sin cuento en los reinos de Portugal y Galicia. El cabildo municipal hispalense, recuerda en tan críticas circunstancias los beneficios que Dios había otorgado á Granada con el hallazgo de las reliquias; y por medio del venerable arzobispo Vaca de Castro, se encomienda á la intercesión de estos Santos, haciendo llegar sus plegarias y oraciones hasta las grutas sepulcrales; y oida benignamente en el Cielo la fervorosa deprecación, en pocos días quedó libre la Metrópoli del funesto contagio; por cuya merced se remitieron al Prelado granadino dos mil ducados para una lámpara de plata.Nuestra hermosa Ciudad fué presa el año siguiente, (1600) de la misma infección epidémica que llevó el terror á los corazones y al sepulcro muchas víctimas. Subid al monte, decia en aquel conflicto la voz de la Fé, en donde descansan las cenizas de vuestro Padre y de cuyo sepulcro brotan incendios de caridad, capaces de extinguir la cólera del cielo, de que es mensagera la peste que os aterra. Y postrados los granadinos ante la imagen de sus nuevos patronos, envían al Empírico los ecos de su aflicción: son las plegarias de los hijos de Cecilio, exclaman en coro los ángeles, y Dios vuelve los ojos á Granada, y la muerte se dá por rendida, suspendiendo su obra de destrucción. En reconocimiento de la gracia obtenida, aquel religioso municipio acordó unánimemente el célebre voto de subir por ciudad al Sacro-Monte, todos los años la víspera y el día del Señor San Cecilio, á rendir homenage á las sagradas reliquias y contribuir á la solemnidad que el Cabildo Magistral le dedica.

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