domingo, 23 de mayo de 2010

Hoy es Domingo de Pentecostés..


Los cincuenta días pascuales y las fiestas de la Ascensión y Pentecostés, forman una unidad. No son fiestas aisladas de acontecimientos ocurridos en el tiempo, son parte de un solo y único misterio.
Pentecostés es fiesta pascual y fiesta del Espíritu Santo. La Iglesia sabe que nace en la Resurrección de Cristo, pero se confirma con la venida del Espíritu Santo. Es hasta entonces, que los Apóstoles acaban de comprender para qué fueron convocados por Jesús; para qué fueron preparados durante esos tres años de convivencia íntima con Él.
La Fiesta de Pentecostés es como el "aniversario" de la Iglesia. El Espíritu Santo desciende sobre aquella comunidad naciente y temerosa, infundiendo sobre ella sus siete dones, dándoles el valor necesario para anunciar la Buena Nueva de Jesús; para preservarlos en la verdad, como Jesús lo había prometido (Jn 14.15); para disponerlos a ser sus testigos; para ir, bautizar y enseñar a todas las naciones.
Es el mismo Espíritu Santo que, desde hace dos mil años hasta ahora, sigue descendiendo sobre quienes creemos que Cristo vino, murió y resucitó por nosotros; sobre quienes sabemos que somos parte y continuación de aquella pequeña comunidad ahora extendida por tantos lugares; sobre quienes sabemos que somos responsables de seguir extendiendo su Reino de Amor, Fortaleza, Piedad, Justicia, Verdad y Paz entre los hombres.

En la tarde de ayer, 22 de mayo, jóvenes de las distintas cofradías de la ciudad de Granada y religiosos en general, nos dispusimos a celebrar en unidad la vigilia de pentecostés, con cánticos, rezos y plegarias en el interior de la santa Iglesia Catedral Metropolitana.
Anterior a ello, los jóvenes cofrades fueron divididos en grupos (siete en concreto) y  se repartieron a lo largo de las órdenes religiosas más importantes de la ciudad, como por ejemplo el voluntariado de San Juan de Dios o las dependencias de Fray Leopoldo, teniendo como referencia cada grupo uno de los dones del Espíritu Santo (Fortaleza, Piedad...).
Todos estos actos, culminaron en la Plaza de las Pasiegas, a los pies de la Catedral, formando entre todos, con más de 300 velas el símbolo del Espíritu Santo, La Paloma, que llenó la plaza entera de velas lo que resultó del agrado de todos los presentes. A continuación de formar este símbolo, los jóvenes, acompañados de multitud de personas entonamos todos juntos, canciones y bailes alegres, celebrando que Jesús Resucitó y ahora, ha subido a los cielos.

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